Una crítica recurrente al bitcoin y a muchas otras criptomonedas basadas en minería es que consumen grandes cantidades de energía, dañando así el medioambiente.
Es cierto que el funcionamiento de estas redes requiere energía. Sin embargo, suele ignorarse que la gran mayoría de la energía usada para que estas criptomonedas basadas en minería funcionen procede de fuentes renovables.
Además, solo unos pocos proyectos de criptomonedas siguen utilizando el mecanismo proof-of-work (PoW), que consume mucha energía, para el funcionamiento de sus redes. Otros muchos, incluido el segundo mayor proyecto de criptomoneda, Ethereum, usan el mecanismo proof-of-stake (PoS), mucho más eficiente desde el punto de vista energético.
Consulte nuestro artículo Desmontando los mitos sobre las criptomonedas: Bitcoin está destruyendo el medioambiente para obtener más información.
La idea de que las criptomonedas son un sustituto inadecuado de las monedas nacionales puede refutarse fácilmente si se tienen en cuenta varios factores clave.
En primer lugar, las transacciones con criptomonedas suelen conllevar unas comisiones más bajas que los sistemas financieros tradicionales, sobre todo en el caso de las transferencias internacionales. Esta rentabilidad puede ser una característica atractiva para diversos usuarios.
Las criptomonedas también albergan la promesa de la inclusión financiera. Pueden acercar los servicios financieros a las poblaciones desatendidas y sin acceso a servicios bancarios, con lo que reducirían eficazmente las brechas en el acceso a la infraestructura bancaria tradicional y promoverían una mayor inclusión financiera.
La seguridad y la transparencia de la tecnología de blockchain en la que se basan las criptomonedas garantizan que las transacciones resulten inalterables y fácilmente verificables. Estas características reducen el riesgo de fraude y fomentan un mayor nivel de confianza que el que suele asociarse a los sistemas financieros tradicionales.
Las criptomonedas también carecen de fronteras y permiten reducir la necesidad de engorrosos procesos de conversión de divisas. Además, algunas criptomonedas como el bitcoin presentan una oferta limitada, lo que las hace inmunes a las presiones inflacionistas impulsadas por los bancos centrales. Esta característica puede convertirlas en una valiosa reserva de valor, especialmente en tiempos de incertidumbre económica.
Consulta nuestro artículo ¿Puede usarse Bitcoin para pagos transfronterizos? para obtener más información.
Aunque algunos países han ilegalizado parcial o totalmente las criptomonedas, un gran número de jurisdicciones las aceptan en la actualidad en distintas condiciones.
El foro intergubernamental del G20 está en proceso de desarrollar un nuevo marco regulador en materia de criptomonedas para mejorar la vigilancia y supervisión de las transacciones con criptomonedas. Este grupo representa a 20 de las economías más importantes del mundo e ilustra el creciente nivel de aceptación de las criptomonedas entre las principales jurisdicciones.
Sin embargo, como tantas otras cosas, es posible que el panorama regulador en materia de criptomonedas cambie.
Como cualquier innovación que logra atraer importantes inversiones, las criptomonedas han sido víctimas de numerosas estafas. Entre ellas se incluyen estafas de phishing, esquemas Ponzi y otros tipos de actividades fraudulentas diseñadas para que las personas se desprendan de sus criptoactivos.
Gran parte de estas técnicas de estafa existían mucho antes de la llegada de la criptomoneda y están lejos de ser exclusivas del sector.
No conviene generalizar afirmando que todas las criptomonedas son estafas. Existen muchos proyectos de criptomonedas que llevan a cabo funciones innovadoras beneficiosas para los usuarios en aspectos significativos. Desafortunadamente, el hecho de que una pequeña minoría de delincuentes haya utilizado la criptomoneda para cometer sus delitos ha llevado a otros a considerar que esta revolucionaria tecnología es una estafa.
Consulte nuestro artículo Cómo mantener su criptomoneda segura para obtener más información.
Por lo general, lo único que se necesita para empezar a comprar, vender e intercambiar criptomonedas es un dispositivo inteligente (smartphone, tableta, ordenador portátil, etc.), una conexión a Internet y moneda emitida por el Gobierno.
Con todo ello, puede crear una cuenta, depositar fondos en su moneda local y comenzar su andadura criptográfica.
Consulte nuestro artículo Cómo comprar bitcoins para conocer en detalle el proceso para iniciarse en la mayor criptomoneda del mundo.
























